Este es un blog que tiene el propósito de darle a los alumnos del Instituto un espacio de expresión y colaboración online; y no solamente se limita al instituto, dejamos las puertas abiertas para que colaboren todos, en unión con aportes de universitarios que se encuentran repartidos por diferentes puntos del planeta y que aquí nos dejan al alcance anécdotas, o simplemente para contarnos como es el mundo mas allá del instituto, y de Campo 9.
29 de mayo de 2010
19 de mayo de 2010
Los chinos cuentan más rápido que todos los demas hispanohablantes
Se encuentran en un bar un inglés, un chino y un español. No, no es el principio de un chiste. Es un experimento para demostrar cuán influyente es una lengua en nuestra arquitectura mental y nuestras capacidades y costumbres.
Y también en nuestras habilidades con la asignatura de matemáticas.
Imaginad que le pedimos al chino y al inglés que lean en voz alta esta serie de números: 4, 8, 5, 3, 9, 7, 6. Y que luego aparten la vista y se pasen 20 segundos memorizando al secuencia antes de repetirla en voz alta otra vez.
El resultado es sorprendente. El angloparlante tendría el 50 % de probabilidades de recordar la secuencia perfectamente. Pero el chino se acercara al 100 %. La razón de ello es que el cerebro humano almacena dígitos en un lapso de memoria que dura unos 2 segundos.
Es decir, que es más fácil memorizar lo que podemos decir o leer dentro de dicho lapso de 2 segundos.
Como habréis deducido, el chino, a diferencia del inglés, permite encajar estos 7 números en 2 segundos.
Como refiere Sanislas Dehaene en su libro The Number Sense:
Los numerales de la lengua china son notablemente breves. La mayor parte de ellos pueden pronunciarse en menos de un cuarto de segundo. Por ejemplo: 4 es si; y 7, qi. Sus equivalentes ingleses (four, seven) son más largos: su pronunciación lleva aproximadamente un tercio de segundo. El hueco de memoria entre el inglés y el chino obedece a esta diferencia de longitud. En lenguas tan diversas como el galés, el árabe, el chino, el inglés y el hebreo, hay una correlación reproducible entre el tiempo necesario para pronunciar los números en una lengua dada y el lapso de memoria de sus hablantes. En este dominio, la palma a la eficacia se la lleva el dialecto cantonés del chino, cuya brevedad otorga a los residentes en Hong Kong un lapso de memoria de 10 dígitos aproximadamente.
Por si esto fuera poco, también hay una gran diferencia en cómo se construyen los numerales en las lenguas occidentales y las asiáticas. En español, por ejemplo, se dice: dieciséis, diecisiete, dieciocho… pero también se dice once, doce, trece… Es decir, no hay mucha lógica lingüística.
En China, Japón y Corea todo es más sencillo. Allí tienen una manera de contar más lógica. 11 es dieciuno. Doce, diecidós. 24 es dosdiecescuatro.
Esta diferencia significa que los niños asiáticos aprenden a contar mucho más rápido que los occidentales. Los niños chinos de cuatro años saben contar, por regla general, hasta cuarenta. Los niños estadounidenses de esa edad sólo saben contar hasta quince, y la mayoría no alcanza a contar cuarenta hasta cumplir cinco años. En otras palabras, a los cinco años, los niños estadounidenses ya se han rezagado un año respecto de los asiáticos en la más fundamental de las habilidades matemáticas.
Estas estructuras lingüísticas provocan que el sistema asiático sea más transparente, lo que determina una actitud distinta hacia las matemáticas: en vez de ser una materia que sólo se puede estudiar de memoria, presenta un modelo inteligible y, por tanto, más fácil de afrontar:
La regularidad de su sistema numeral también significa que los niños asiáticos pueden realizar operaciones básicas, como la suma, con mucha más facilidad. Si uno pide a una niña hispanohablante de siete años que sume mentalmente treinta y siete más veintidós, tendrá que convertir las palabras a números (37 + 22) antes de efectuar la operación: 2 + 7 = 9; y 30 + 20 = 50, lo que hace un total de 59. Pero si uno pide a un niño asiático que sume tresdiecesiete y dosdiecesdós, éste no necesita visualizar nada: ya tiene delante la ecuación necesaria, encajada en la oración. No necesita ninguna traducción a cifras para calcular que tresdiecesiete más dosciedesdós es igual a cincodiecesnueve.
Así no es extraño observar, sumándole otras ventajas que ya comentamos en otro artículo, que los estudiantes de China, Corea del Sur y Japón (y los hijos de inmigrantes recientes que proceden de aquellos países) hayan superado considerablemente a sus colegas occidentales en matemáticas.
15 de mayo de 2010
Bueno niños.
Lamento mucho en ocasiones mirar como perdemos el tiempo coqueteando con sitios indecentes o con herramientas poco útiles cuando accedemos a la red. Siendo que nuestro país es muy pobre económicamente, lo que más lastima; es que sigue siendo pobre cognitivamente. "Los imperios del futuro, serán los imperios del conocimiento"... Lo dijo un personaje científico muy famoso (no digo su nombre). Decepciona en el alma, quizás sea imposible cambiar, quizás siempre seremos de mente poco revolucionaria. Sin mirar mas allá de la moda... de los juegos... Aprender es descubrir que algo es posible. Los baches en nuestras calles. La ausencia de bibliotecas. Un niño te pregunta como descargar un juego en el momento en el cual tú quieres enseñar sobre las tecnologías de la Información. Escuchas las palabritas prefabricadas de los comerciales donde tratan de vender algo... Se pega en el lenguaje de las masas... Esas masas manipulables... La educación se ha equivocado en Paraguay, donde en último lugar está el deseo de ayudar a los jóvenes a que piensen por sí mismos, a inventar. Los jóvenes solo desean perder el tiempo... Lo último es estudiar... Una computadora es sinónimo de juego… de perder el tiempo. Decepciona en el alma. El sistema educativo no está previendo la importancia de las nuevas tecnologías. Pero ese es otro tema. Me gustaría que si alguien leyó esto me lo diga. Me gustaría que se indigne por lo poco productivo que somos ahora. Que se indigne y entonces proponga soluciones a los millones de problemas que tenemos. Como país. Necesitamos personas con deseos de cambiar. Nadie vendrá de ningún lugar a darnos palmaditas en la espalda. Somos nosotros quienes tenemos que construir nuestro futuro, un futuro que es negro. Oscuro, y los problemas que pretendemos enfrentar serán todo un reto (calentamiento global, acceso a todo tipo de contenidos en la red mundial por personas analfabetas funcionales, terrorismo digital, etc.… ). Todo esto se suma a nuestros problemas eternos, corrupción de la clase gobernante, Amigos. Me preocupa esto.
13 de mayo de 2010
Septimo Grado
maravilloso de jovenes energicos e incontrolables... que por cierto en este momento no puedo obligar a que presten atención....
9º Grado...

